Allí Donde Nacen Los Sueños 11


Capítulo 11

Ntra. Sra. Santa

Oscuridad, solo ve oscuridad. No obstante, sabe que San está ahí, en alguna parte, vigilandola. Sigiloso como un depredador acechando a su presa. Todos sus sentidos la alertan de su presencia aunque no pueda verlo. Así, con la frente empapada en sudor y alguna que otra gota recorriendo su semblante, se achica por momentos ante esa certeza, para luego remontar más fuerte de espíritu, en un extraño comportamiento bipolar que la arrastra ineludiblemente a la locura.

Pero no, ella es la Sra. Santa. La elegida por la entidad Madre para mantener el orden en su mundo. A pesar de los momentos de debilidad, no va a rendirse nunca. Por mucho que San la acose desde lo más profundo de su psique jamás cederá a sus reclamos. Inflada en cólera le desafía: – ¡San! ¡San! ¿Dónde te escondes? ¡Sé que estás ahí! ¡Muéstrate!…

La alta y oscura bóveda de la Sala Poligonal le devuelva el eco de sus gritos pero no cesa. Grita y grita con la voz desgarrada y la mirada extraviada hasta ser interrumpida por su Harimaguada de confianza: – Mi señora, han llegado los últimos informes sobre la brecha. –La Sra. Santa se vuelve hacia ella y se queda observándola en silencio durante unos incómodos segundos, con una estúpida expresión de terror dibujada en la cara. Como si no la hubiese visto en la vida. Sin embargo, su subordinada actúa con naturalidad, haciéndole creer que no se percata del deterioro mental que la consume. Sin inmutarse, permanece paciente en una posición semi-inclinada esperando a que su Sra. se recomponga.

Los informes… –Susurra La Sra. Santas rompiendo su mutismo y volviendo, en un inesperado giro radical, a su despotismo habitual.

¡Cuéntame! ¡Deprisa! ¡He de saber cuánto tiempo nos queda! – Apremia exigente a su seguidora.

Poco, mi Sra.. Tras sucesivos fracasos en nuestro empeño de obtener datos fiables, lamento comunicarle que en cuestión de día el planeta será arrastrado al interior de la brecha, como todas las naves que hemos enviado allí.

¡¿De dónde proviene esa información?!

De Nébula-578. Los datos fueron cotejados en su ronda número 7499 y son cien por cien fiables. Sin lugar a dudas una de nuestras naves más eficientes. Es lamentable haberla perdido en la incursión junto con la excelente brigada de élite que la tripulaba.

¡Una gran pérdida! ¡Cierto! ¡Tanto humana como material! ¡Pero a veces el sacrificio es inherente al objetivo, mí leal Harimaguada!

También sabemos por ella que todas las cápsulas de criogenización se hallaban abiertas en el momento en el que los reactores de la nave explotaron, salvo una. La cual, sorprendentemente, aún nos envía señales que inducen a creer que alberga vida.

¡¿Sabemos quien ocupaba esa cápsula?!

Sí, mi Sra. la ocupante es la oficial científica Eva.M52.

¡La favorita de Madre! ¡Excelente! ¡Quiero que recuperen esa cápsula de inmediato! ¡Estoy convencida de que ella es la causante de la desaparición de Madre!

Así se hará mi Sra., no obstante, me veo obligada a recordarle que nuestra flota se a visto notablemente mermada con nuestros reiterados intentos de recabar información sobre la brecha. No nos podemos permitir el lujo de perder más naves. De seguir así no vamos a poder evacuar a toda la población.

¡Ya he dicho que el sacrificio es inherente al objetivo! ¡La prioridad ahora es recuperar la cápsula! ¡No me aburras con nimiedades! ¡Haz lo que consideres necesario para resolver esa cuestión, si es lo que deseas, pero quiero recuperar la cápsula¡ !Ya¡

La Sra. Santana hace ademán de retirarse a sus aposentos dando por terminado el parte del día. Pero por el rabillo del ojo se percata de que su Harimaguada de confianza no se retira: – ¡¿Hay algo más que deba saber?!

–Así es, mi Sra.

¡Pues a qué esperas! ¡No dispongo de todo el día!

La criatura Damián a muerto. Tras fugarse del pilar del cielo y dejarse ver por cientos de hermanas que transitaban por la vía Celestial, se ha precipitado voluntariamente al vacío por el barandal más cercano de la misma. Las fuerzas del orden ya están allí haciéndose cargo de la situación.

Al oír la noticia, la Sra. Santa, no puede evitar dejar escapar una amplia sonrisa de satisfacción: – ¡Bien! ¡Un problema menos! ¡Sabía que si sacaba a la mosquita muerta de Sara del proyecto y ponía en su lugar a una jovencita inexperta, todo el proyecto se desmoronaría.! ¡Evacuad sobre la marcha todo el edificio y precintad todas las vías de acceso! ¡Hasta nueva orden, que nadie entre en ese edificio! ¡Oh sí, me satisface mucho haber acabado con ese experimento sacrílego! ¡Ahora, retírate! ¡He de visionar algunas mini-cápsulas! 

Dicho esto, ambas dan por finalizada la reunión, por lo que abandonan la Capilla Poligonal en sentidos contrarios por los dos, únicos y opuestos, portales góticos de la estancia.

Refugiada en la intimidad de sus aposentos, la Sra. Santa, se sienta ante su consola, y abrumada por el escepticismo, inserta la mini-cápsula que le entregó Sara. En nada se empiezan a proyectar una sucesión de vídeos cortos tridimensionales. Que se repiten una y otra vez en un bucle sin fin. Parecen ser pequeños fragmentos de una vida pasada, pero no acierta a adivinar de quién es esa vida. En principio los mira con indiferencia. Pero pasados unos segundos se siente abducida por ellos. Llegado un punto la proyección se va acelerando paulatinamente, acompañada por destellos lumínicos entre escena y escena, dificultando el visionado. Así permanece absorta hasta que el parpadeo lumínico que se proyecta en su cara despierta en ella una terrible verdad que hasta ese instante había estado sumida en un oscuro letargo. Mientras los destellos lumínicos profundizan más y más en sus pupilas, la expresión de su rostro va cambiando al compás, de la indiferencia absoluta al pánico desmedido:  – ¡No…¡ – Grita descompuesta llevándose la mano al pecho. Siente que el corazón le va a estallar. Le falta oxígeno. – “¡Esto no puede estar pasando¡” – Piensa mientras todo le da vueltas. Fatigada, vomita sobre la consola y se levanta tambaleándose en busca de auxilio. Segada por el dolor alza el otro brazo y golpea con la palma de la mano un interruptor cercano antes de desplomarse al suelo como un tronco sesgado.

Al instante su séquito de Harimaguadas irrumpe en sus aposentos con su preferida en primera línea. La cual, se lanza de rodillas ante su soberana y la sujeta firmemente de la mano, mientras trata de entender lo que la Sra. Santa balbucea. – ¡Silencio! – Implora angustiada, y el resto de las Harimaguadas callan. – La escucho mi Sra. – La Sra. Santa, haciendo un esfuerzo soberano le ordena con un hilo de voz que traiga ante su presencia a Sara, mientras oye en su cabeza con toda claridad la voz de San que le dice: – “¿Me llamabas juguetito?”

Procesando…
¡Lo lograste! Ya estás en la lista.

Publicado por marcoasantanas

“Soy un despistado avispado. Un desmemoriado que sólo recuerda lo que le llama la atención. Un inculto enamorado de la cultura. Así, podría seguir y seguir definiendo esa especie de disfunción “defecto-virtud” que anida en mi desequilibrado universo interior. Pero tranquilos, no lo voy ha hacer. Sí, es verdad, soy un desastre, pero siempre llevo el icono de “ Estamos mejorando” pegado en la frente.”

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