Allí Donde Nacen Los Sueños 12


Capítulo 12

Novoa

Los canales de las cientos de gigantescas pantallas repartidas a lo largo y ancho de la mega acrópolis Centauro, rivalizan por la audiencia emitiendo reiteradas veces imágenes de la anómala aparición y muerte de la criatura Damián, captadas por las diversas cámaras de los circuitos de seguridad del emblemático edificio El Pilar del Cielo, mientras narran en directo sus pintorescas versiones de los hechos acontecidos. Sin lugar a dudas el revuelo ocasionado por el citado suceso es la noticia más relevante del día. Pero no por mucho tiempo. Sin previo aviso las emisiones son interrumpidas para dar una nueva e inquietante noticia. Un agujero negro de proporciones demenciales se acerca peligrosamente al planeta devorando todo lo que encuentra su paso.

“¡Vaya! Ciertamente está siendo un día atípico. Primero la muerte de Damián y ahora este repentino agujero negro. Me pregunto qué será lo siguiente.” – Estos pensamientos rondan la cabeza de Sara mientras se relaja cómodamente sentada en un discreto dispensador de licor de vida en la misma Vía Celestial, justo frente a su ex-lugar de trabajo. Desde ahí, observa a las fuerzas del orden y a un eficiente equipo forense hacerse cargo de la situación. Por un lado interrogando a los testigos del suceso anómalo y por otro retirando los restos de Damián de la calzada y depositándolos meticulosamente en unos frigoríficos portátiles para su posterior análisis. En tanto, un tumulto de morbosas aglomeradas entorno a la zona precintada del aparatoso incidente observan expectantes.

No lejos de ella, dos agentes uniformadas con trajes de neopreno blanco con refuerzos acolchados en codos y rodillas, interrogan a una mujer morena de ondulada melena negra, sentada en el mismo dispensador de licor de vida que Sara. Las citadas agentes toman notas en unas pequeñas tablas electrónicas mientras ésta parlotea alegre y relajada gesticulando con los brazos.

Una vez termina de hablar con las agentes, se levanta portando su consumición de licor de vida en la mano, recorre la corta distancia que la separa de Sara y se sienta junto a ella a observar el ajetreo: – ¿Te importa que compartamos mesa?

Sara, sin girarse para mirarla responde: – ¿Qué te trae por esta zona de la mega acrópolis Novoa?

– Lo mismo que a ti, supongo. – Aclara Novoa sin variar su estado de ánimo y contraatacando con otra pregunta: – ¿Debe ser frustrante fracasar en un proyecto de tanta envergadura?

– Lo cierto es que no. – Aclara Sara haciendo una pausa antes de proseguir: – Mi responsabilidad en él era casi nula. El peso del proyecto caía sobre la oficial científica Eva.M52. La cual, según el día, debía ser reverenciada como si de Madre se tratara. Una auténtica psicótica incompetente que se extralimitaba en sus funciones y que, de la noche a la mañana, decidió embarcarse en un vuelo estelar dejándonos a todas boquiabiertas, sin conocer los pormenores de tan repentina decisión. En resumidas cuentas, esta catástrofe era predecible.

– Novoa, sin dejar de observar su pálido y fino rostro, escucha con suma atención cada una de las palabras que brotan de sus labios. Cuando ésta calla, hace una pausa, y frunciendo el entrecejo con suspicacia le apuntala socarrona: – Tú sabes cosas que no deberías saber. – Sara no responde, pero un leve rubor en sus mejillas la delata. Novoa, se percata de ello pero no hace alusión. Mirando a Sara con la admiración que despierta una alumna aventajada le advierte con severidad:  – Ten cuidado jovencita, sé que has visitado a Nra. Sra. Santa y aunque admita abiertamente que tienes valor, apuestas demasiado alto. No es sabio jugar con fuego. Si la tal Eva te resultaba una persona inestable es que no sabes nada de la Sra. Santa… 

– ¿Y tú?… – Interrumpe Sara algo envalentonada – ¿Cómo es que sabes tanto?… Si no fuera por mi escepticismo juraría que puedes leer el pensamiento. 

– ¡Uy! Que cosas tienes. Soy más vieja de lo que crees, pero no te diré mi edad, es de mal gusto. – Le responde Novoa parándole los pies y aclarando: – Por azares del destino me he convertido en la más antigua del lugar. Condenada a portar una verdad incómoda que no me es permitido transmitir. No obstante, si hubiese una interesada, lo suficientemente perspicaz y perseverante, quizá, podría liberarme de dicha carga.

Sara, que hasta el momento no había dejado de observar el revuelo del día en La Vía Celestial, siendo testigo de la partida de las fuerzas del orden y de la llegada de los servicios de limpieza, por fin gira su rostro hacia Novoa, y mirándola fijamente a los ojos pregunta: –  ¿Qué me estás proponiendo?

Nada que no se te haya ocurrido ya.

– No eres de fiar Novoa. Activista, terrorista, mercenaria, tu fama te precede.

– No creas todo lo que oyes jovencita. Si yo estuviera en tu lugar me cuestionaría más las cosas. Teniendo en cuenta todo lo que posiblemente hayas podido ver y oír en El pilar del Cielo no creo que seas de las que aceptan sumisas todo lo que acontezca. Acaso no te has preguntado alguna vez ¿por qué ésta arteria de la mega acrópolis se llama La Vía Celestial? ó ¿por qué somos una sociedad solo de mujeres? Estoy segura de que tanto tú como tus compañeras de El Pilar del Cielo se han planteado alguna vez estas cuestiones.

– ¿Compañeras? No tenía compañeras en el estricto sentido de la palabra. Digamos que las pocas que accedíamos al edificio teníamos funciones exclusivas, ajenas unas de las otras, y rara vez coincidíamos. Por ejemplo, al margen de la oficial científica Eva.M52, yo era la única que accedía a los aposentos de Madre a cuidar de su experimento, la criatura Damián. El resto de la plantilla desconocía su existencia.

– Pero supongo que conocerás perfectamente el edificio.

– Que va, sólo conozco la sala de acceso, los dispensadores de licor de vida, la sala de ascensores y los aposentos de Madre.

– Y si te dijera que ese edificio en concreto no tiene secretos para mí, y que estoy dispuesta a compartirlos contigo a cambio de que me ayudes a entrar en él. ¿Qué me dices?

– Que teniendo en cuenta todo lo sucedido en las últimas horas me encantaría escudriñar cada una de sus salas, sin embargo, no veo cómo vamos a hacerlo, ya que con la muerte de Damián he perdido mi salvoconducto para entrar en el.

– Eso déjamelo a mi. Sólo necesito que me acompañes y ratifiques mis credenciales.

Sara, guarda silencio y se toma su tiempo para sopesar los pros y los contras de la propuesta de Novoa. Bebe un sorbo de su licor de vida y hecha un vistazo a la panorámica del edificio que le ofrece su privilegiada ubicación en el dispensador. Vuelve a mirar a Novoa a los ojos y acepta: – De acuerdo, hagámoslo.

– Bien, no esperaba menos de ti jovencita. Ahora si me disculpas he de partir. Hay cuestiones que reclaman mi presencia.

Dicho esto, Novoa se pone en pie y se dispone a marchar pero Sara, poniendo en práctica sus habituales tácticas indagatorias le deja caer: – ¿Realmente era necesario sacrificar a Damián?

Novoa, le sonríe complaciente y le responde: – Tuse, es indudable que he escogido acertadamente. Una lástima lo del chico, lo admito, era una criatura adorable, pero a veces es necesario el sacrificio de uno para salvar al resto. 

¿¡Al resto!? ¿Es que su libertad nos ponía en peligro? – Exclama Sara desconcertada 

Su libertad no, su existencia. Por cierto, esas Harimaguadas están haciendo demasiadas preguntas a las chicas de los servicios de limpieza. – Le advierte Novoa señalando la escena con un movimiento de su cara y añadiendo: – ¿No te parece curioso que no interrogarán a las fuerzas del orden? 

Pues si que es raro. – Susurra Sara estudiando la situación con detalle. Hasta que Novoa la interrumpe: – Espabila jovencita, en breve vendrán a por ti, y espero que no me decepciones, con la Sra. Santa no se puede bajar la guardia nunca. – Y sin más, se aleja cruzando la arteria con elegancia y regalando una coqueta sonrisa a las harimaguadas, que al verla partir, se giran para mirarla con sus pálidos he inquietantes rostros inquisidores. Acto seguido, éstas, vuelven sus frías miradas hacia el discreto dispensador de licor de vida, y centran toda su atención en Sara, que indiferente, permanece aún sentada en una de sus coquetas sillas. Con la misma, ignorando a las seguidoras de la Sra. Santa, apura el último trago de su consumición de licor de vida y abandona su recipiente vacío junto al de Novoa, percatándose en ese momento de que está intacto: – “Nadie deja la sagrada bebida sin consumir” – Piensa, poniéndose en pie para marcharse. Pero las Harimaguadas se interponen en su paso: – ¡Nra. Sra. Santa exige que se persone en el Santuario! – Sara, imperceptible, saca de una funda de su cinturón una agenda electrónica y responde: – Por su puesto, comuníquenle que será un placer visitarla después de cumplir con mis nuevas funciones en la Sede Capitular. 

– ¡Quizá no nos a entendido bien, ha de acompañarnos ahora! – Insisten amenazantes las Harimaguadas.

Lo comprendo, pero si eludo mis responsabilidades ¿asumiréis vosotras las consecuencias de lo que pudiera pasar en mi ausencia?… conocéis de sobra la inflexibilidad de Nra. Sra. Santa.

– ¡Precisamente por ello, ha de acompañarnos!

Sea pues, cumplamos con su demanda.

Procesando…
¡Lo lograste! Ya estás en la lista.

Publicado por marcoasantanas

“Soy un despistado avispado. Un desmemoriado que sólo recuerda lo que le llama la atención. Un inculto enamorado de la cultura. Así, podría seguir y seguir definiendo esa especie de disfunción “defecto-virtud” que anida en mi desequilibrado universo interior. Pero tranquilos, no lo voy ha hacer. Sí, es verdad, soy un desastre, pero siempre llevo el icono de “ Estamos mejorando” pegado en la frente.”

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