Allí Donde Nacen Los Sueños


Marco A Santana Suárez MarcoASantanaS

Diseñador Gráfico de profesión, Cantautor ocasional y Blogger cuando se tercia. Pero por encima de todo soy un Papá. Y me siento muy orgulloso de serlo.

Esta es una de mis iniciativas más ambiciosas. Como me gusta decir: Un acto de pura improvisación. Un relato de Ciencia Ficción elaborado in situ para vuestro deleite y el mío. Los capítulos están sujetos a constantes modificaciones según el rumbo que deciden tomar los acontecimientos narrados. Vuestra expectativa también es la mía, ya que no sé de los mismos más de lo que sabéis vosotros. Es una historia que va surgiendo de la nada a medida que voy rasgando a golpe de teclado el velo de la realidad. De ahí, mi interés en que todos los cabos encajen perfectamente, es una de mis preocupaciones principales en esta aventura. No debe quedar ninguno suelto.

A medida que ésta va tomando forma en mi imaginario, quito y pongo, esto o aquello, empleando una redacción más aleatoria que lineal, como si estuviera elaborando un bodegón para luego plasmarlo en un lienzo. El mundo de la literatura no es mi mundo. Desconozco sus reglas, y en cierto modo, preferiría no contaminarme con ellas. Pues, por mi experiencia en otros campos artísticos, sé, que lo supuestamente correcto obstruye la creatividad más que favorecerla. La pureza del acto innato de dejarte llevar, libre, sin ataduras, sin tiempos límite, sin críticas rebatibles, etc. es la única vía posible para alcanzar los objetivos marcados. Ya habrá tiempo, cuando el relato esté terminado, de pulir los defectos que pudiese tener. 

Esta necesidad de navegar por los mares de lo imaginario me persigue desde mi más tierna infancia. De modo innato, siempre he arrastrado con esa curiosa capacidad, que más que beneficiarme, me condena de por vida a hacer malabares en la cuerda floja que da consistencia a la línea intangible que divide fantasía y realidad. Asomando mi cabeza al descubierto, sin pudor, en las brechas que se abren entre ambos mundos y dejándome seducir por sus vertientes llenas de infinitas posibilidades, en un acto de absoluto y embriagador abandono. Es así, que cada vez que bajo la guardia, pierdo un pedazo de realidad, un pedazo de vida, sintiéndome consecuentemente culpable por haber perdido el rumbo, por haberme dejado seducir por el canto de esas sirenas, por perder de vista la solidez del entorno que me han asignado como real y que, en teoría, me corresponde.

He ahí esa eterna dualidad, esa dicotomía que me ha privado incontables veces de adquirir la solidez cultural adecuada que mis exigentes inquietudes artísticas demandan.

Por ello me pregunto… ¿Podrá un tipo como yo, al que las letras le bailan más de lo habitual, llevar a buen puerta esta propuesta?… No lo sé. Pero, sin lugar a dudas, es un reto digno de ser afrontado. Y aunque mis responsabilidades en el mundo real ralenticen el avance del relato más de lo que había previsto en un primer momento, aquí sigo. Tozudo como una mula. Con mi autoestima elevada a niveles insospechados. Surcando los mares de la imaginación bien sujeto a un timón meramente decorativo, pero contradictoriamente necesario, y contaminando en el proceso a quien guste impregnarse de mi optimismo alocado.

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